miércoles, junio 15, 2005

Un cuentito para empezar.

Este es un pequeño cuento que escribí hace poco y que fue publicado en un diario digital, aquí lo dejo a su consideración y apreciaple crítica.

SWEATER GRIS.

Hay días que están repletos de actos de contemplación, pues, desde el primer momento te percatas de como tus sentidos son afectados por los impulsos del exterior. Todo va bien porque a cada paso, a cada respiro, te topas con sucesos estéticos… …la belleza destrozada de una mujer mancillada por su propio padre, la inmaculada limpieza de los cuellos y puños blancos de los empresarios, la plácida borrachera de un vago que se cuece al sol de medio día, tu respiración agitada por la emoción de sentirte completa y sencillamente vivo, las imágenes del comercial institucional de la te-ve que nos hablan de los valores humanos, y que te hacen pensar que los creativos de esa empresa fueron “creativos”, pero sabes que es un plagio ya que, las imágenes son clonadas de “Requiem for a Dream” y eso te molesta porque regresas a la opinión original de que los que hacen esa te-ve solo producen manchas visuales. Entonces te topas con tu amigo el músico que se la pasa moviendo la cabeza de arriba abajo y de un lado a otro como un tic nervioso, pero que en realidad, es el ritmo que siente en ese instante y empieza a parlotear: que la vieja del Tigre anda de cabrona con otra vieja, que va a haber desmán en el Frida KFE, que va a tocar en la noche en otro lupanar… y te da mucha risa como sigue hablando y moviendo la cabeza, con ese meneo constante de la cabeza que parece tic nervioso y en ese instante saca un disco compacto que el hizo y te lo da para que lo escuches, te lo metes a la bolsa y crees que es de compadres el CD y te dice: -- Son cinco pesos. Sonríes y le das la moneda. Sigues tu camino y percibes como al mismo tiempo, todo tiene sentido y nada tiene sentido. Y es como andar colocado pero sin estarlo y ya no distingues y te parece maravilloso y los axones de tu cerebro comienzan a fundirse y apenaste das cuenta de que estas debrayando y regresas por momentos aquí y luego te vas allá y recuerdas, recuerdas, recuerdas, recuerdas y recuerdas a Phillip K. Dick y su “Fluyan mis lagrimas” y te sientes como el protagonista: sin amor y listo para comprarte otro… ¡¡¡¡Ja ja ja!!!! …Otro amor. (Y es esto en realidad lo que te pasa, que alucinas porque ya nadie quiere saber de ti, porque eres un güey y nomás no se te quita). Pero que caray, si se puede comprar de todo en este mercado, entonces piensas en comprarte el sweater gris que viste en el aparador, para que combine con tu deprimido estado de animo.

Comments:
ea! al final de las cuentas esta medio sicotico. Bien por la tienda.
 
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